
Entre las reiteradas posturas de respeto a los disensos, cuando cual Penélope los coordinadores frentistas tejen en la tarde-noche un acuerdo y en la madrugada lo destejen, la presidenta de la Cámara de Diputados, Ruth Zavaleta Salgado, fue portavoz del hartazgo legislativo por la toma de la tribuna camaral.
"No hay razones para mantenerla tomada. Ya triunfaron, ya ganaron la propuesta (de debate); me parece que lo más conducente sería que pudieran permitirnos trabajar", planteó.
Incluso Zavaleta no descarta que los diputados perredistas miembros de la corriente Nueva Izquierda abandonen la toma de la tribuna, pero el legislador Octavio Martínez aclara que no están dispuestos a respaldar más radicalismos de Andrés Manuel López Obrador.
En ese tenor, en el lado de la bancada de Convergencia, cuatro de sus 18 integrantes se suman a la posibilidad de desoír a López Obrador.
Se trata de Patricia Castillo Romero, Félix Castellanos Hernández, Tomás José Luis Varela Laguna y José Manuel del Río Virgen, éste último presidente de la Comisión de Marina, que de plano acusa: "Estamos hartos de esta situación, de esta toma de tribuna y, contra lo que diga mi coordinador (Alejandro Chanona), no estoy dispuesto a sumarme a esa toma".
Y, al igual que los diputados perredistas de Nueva Izquierda que han dado una nueva oportunidad para privilegiar el acuerdo a efecto de levantar la toma de tribuna, salvo que ya no atenderán radicalismos de Andrés Manuel López Obrador, Del Río manifiesta que de no haber solución acudirá a las sesiones del pleno en el recinto alterno.
El hecho es que ayer, cumplido el horario en el que habrían levantado la toma de las tribunas, mientras López Obrador dicta línea a los frentistas, la diputación federal perredista de Nueva Izquierda asume obligada tregua para evitar enfrentamientos, pero se deslinda del tabasqueño.
"Si Andrés Manuel se radicaliza, entonces valoraremos el formato propuesto por la Comisión de Energía (del Senado) para debatir. Iremos al debate porque sería un error no acudir al debate o, incluso, hacer un debate paralelo", expone Octavio Martínez.
Luego indica que a las diez de la mañana de este jueves, en la sesión plenaria de la bancada del PRD, el coordinador Javier González Garza informará de la decisión de levantar la toma. Ah, pero siempre y cuando anoche López Obrador les haya dado la bendición.
Y es que, digan lo que digan en público, deslindes o no, López Obrador les dicta la línea. El coordinador de los diputados federales del PT, Ricardo Cantú Garza, dice que no están sujetos a los dictados del tabasqueño, pero descalifica a los diputados de a pie, a la infantería del PRD y de Convergencia, sin duda también a los del PTT, cuando aclara que ninguno de ellos tiene autorización para hablar a nombre del FAP.
Hoy se cumplen dos semanas de la toma de la tribuna del Palacio Legislativo de San Lázaro; también de la del Senado. Anoche López Obrador evaluaba propuestas para levantar el operativo mientras un puñado de frentistas se despereza cuando las luces de las cámaras de televisión se encienden y las lentes los enfocan.
Desde el presidium cubierto por luengas mantas de plásticos cantan y blanden banderas tricolores. Hay hartazgo de propios y extraños, pero…
"No hay razones para mantenerla tomada. Ya triunfaron, ya ganaron la propuesta (de debate); me parece que lo más conducente sería que pudieran permitirnos trabajar", planteó.
Incluso Zavaleta no descarta que los diputados perredistas miembros de la corriente Nueva Izquierda abandonen la toma de la tribuna, pero el legislador Octavio Martínez aclara que no están dispuestos a respaldar más radicalismos de Andrés Manuel López Obrador.
En ese tenor, en el lado de la bancada de Convergencia, cuatro de sus 18 integrantes se suman a la posibilidad de desoír a López Obrador.
Se trata de Patricia Castillo Romero, Félix Castellanos Hernández, Tomás José Luis Varela Laguna y José Manuel del Río Virgen, éste último presidente de la Comisión de Marina, que de plano acusa: "Estamos hartos de esta situación, de esta toma de tribuna y, contra lo que diga mi coordinador (Alejandro Chanona), no estoy dispuesto a sumarme a esa toma".
Y, al igual que los diputados perredistas de Nueva Izquierda que han dado una nueva oportunidad para privilegiar el acuerdo a efecto de levantar la toma de tribuna, salvo que ya no atenderán radicalismos de Andrés Manuel López Obrador, Del Río manifiesta que de no haber solución acudirá a las sesiones del pleno en el recinto alterno.
El hecho es que ayer, cumplido el horario en el que habrían levantado la toma de las tribunas, mientras López Obrador dicta línea a los frentistas, la diputación federal perredista de Nueva Izquierda asume obligada tregua para evitar enfrentamientos, pero se deslinda del tabasqueño.
"Si Andrés Manuel se radicaliza, entonces valoraremos el formato propuesto por la Comisión de Energía (del Senado) para debatir. Iremos al debate porque sería un error no acudir al debate o, incluso, hacer un debate paralelo", expone Octavio Martínez.
Luego indica que a las diez de la mañana de este jueves, en la sesión plenaria de la bancada del PRD, el coordinador Javier González Garza informará de la decisión de levantar la toma. Ah, pero siempre y cuando anoche López Obrador les haya dado la bendición.
Y es que, digan lo que digan en público, deslindes o no, López Obrador les dicta la línea. El coordinador de los diputados federales del PT, Ricardo Cantú Garza, dice que no están sujetos a los dictados del tabasqueño, pero descalifica a los diputados de a pie, a la infantería del PRD y de Convergencia, sin duda también a los del PTT, cuando aclara que ninguno de ellos tiene autorización para hablar a nombre del FAP.
Hoy se cumplen dos semanas de la toma de la tribuna del Palacio Legislativo de San Lázaro; también de la del Senado. Anoche López Obrador evaluaba propuestas para levantar el operativo mientras un puñado de frentistas se despereza cuando las luces de las cámaras de televisión se encienden y las lentes los enfocan.
Desde el presidium cubierto por luengas mantas de plásticos cantan y blanden banderas tricolores. Hay hartazgo de propios y extraños, pero…

